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PIZARRA

Bienvenidos a este espacio, creado para compartir y disfrutar deliciosos momentos.

jueves, 31 de mayo de 2012

Nubes de Yuzu






Fantaseé que no había soldados
Ni evaluaciones humanas

Todas las madres dormían
Despreocupadas

Al niño le estallaba la risa
La tormenta era de besos

Imaginé que tú y yo danzábamos
Entre nubes de yuzu.


La verdad es que nunca fueron mis chuches favoritas, las llamadas nubes o marshmallows o malvaviscos.
Las encontraba demasiado dulces, demasiado vacuas, en fin, demasiado artificiales.
Las compraba y las comía, incluso tengo algunas recetas en donde las utilizo, pero no eran mis favoritas.
Sin embargo, cuando las vi publicadas en el blog de Trotamundos  con esas fotos maravillosas que ella siempre hace, me enamoré de esa delicada apariencia y esa textura que se adivinaba mucho mejor que en las nubes comerciales. Luego supe que se podían hacer con sabores y empecé a mirarlas con otros ojos. Ahí puse la receta en mi caja de pendientes, porque realmente las cosas que hacemos en casa, no tienen nada que ver con las compradas.

Ha pasado casi un año, hasta que justo la semana pasada, llegó hasta mí un artículo de Sibaritissimo , que me hizo sacar esta receta del cajón y elaborar finalmente mis primeras nubes.

Era el momento. Por un lado, tenía en mi despensa los maravillosos polvos de Yuzu, que es en lo que enseguida pensé para aromatizar mis nubes y por otro lado, si estas golosinas se van a poner tan rabiosamente de moda como dicen, al menos yo quiero saber hacerlas.
Y es que según la chef María D`Urso, en declaraciones al New York Times, las nubes van  a destronar a la extendida fiebre de los cupcakes.

Los primeros creadores culinarios ya se han puesto en marcha, pues bajo el nombre de The City Bakery,  Nueva York va a realizar la primera exposición de nubes. ¿Qué os parece?

Habrá que esperar para ver las tendencias y los logros de los grandes, pero mientras tanto, vamos a ir haciendo pinitos y a intentar dominar la receta base.


Estos son los ingredientes:

20 g. de gelatina en polvo
150 ml. de agua
320g. de azúcar
200g. de sirope de maíz
Una cucharadita o al gusto, de polvo de yuzu (En el original, extracto de vainilla)
Media cucharadita de sal


En otro capítulo, para los que como yo, no habían oído hablar del yuzu, diremos que se trata de un cítrico muy aromático originario de Asia. Una especie de mezcla entre el limón y la naranja o la mandarina.
Hace años que el yuzu se cultiva en Elche. Nuestra amiga Sol me envió un tarrito que contiene la piel de yuzu secada al sol y triturada.
Cuando abrí el tarro y me lo acerqué para olerlo, tuve como ella muy bien me había advertido, que cerrar los ojos y saborear esa intensidad aromática que te transporta a tierras lejanas. Sensaciones magníficas para la cocina, como bien saben los cocineros más innovadores, de cuya mano, este cítrico exótico se está introduciendo en la cocina de nuestro país.

Enseguida imaginé en hacer una mayonesa en la que en lugar de poner limón, pusiera zumo de yuzu. También pensé en mermeladas, licores, helados, sorbetes, cócteles, incluso Sol me dijo que el polvo está bárbaro en el gin tonic. En fin, cosas que por supuesto estarán inventadas, pero que yo, no he experimentado.


Buscando información, he sabido también que el yuzu es uno de los ingredientes de la salsa ponzu o salsa yuzukosho, tan populares en la cocina oriental.
También he sabido de una historia ritual dada en Japón, relacionada con este fruto y es que el día 22 de diciembre, durante el solsticio de invierno, justo al darse la noche más larga del año, en Japón es tradición bañarse con yuzu. 
Me pregunto qué raíz tiene este rito y qué beneficiosos efectos pueden encontrarse en este aromático baño. Seguiremos investigando.
De todas formas, después de haber estado leyendo durante años ya, estudios muy serios sobre los maravillosos efectos de los cítricos, unido a su aroma riquísimo y a su sabor no menos agradable, no me va a costar nada usar estos polvos mágicos de yuzu, en esta y otras muchas preparaciones. Puede decirse que este es un producto, que queda incorporado, sin duda,  a mi despensa.



Y ahora no me digáis que no son hermosas estas nubes ligeras y suaaaves, que además saben sutilmente a yuzu.
Veamos cómo se hacen:

Ponemos en un vaso 90 ml. de agua y echamos la gelatina para que se hidrate.


Mientras tanto, en una cazuela pondremos los 60 ml. de agua restantes con el azúcar y el sirope de maíz. Dejaremos calentar a fuego medio hasta que alcancemos una temperatura de 115 grados. Entonces, retiramos del fuego.



Ahora en un bol, echaremos la gelatina que estará hidratada en un bloque y a velocidad baja, con varillas eléctricas, desharemos ese bloque, para a continuación, echar en hilo la mezcla caliente. Todo ello, sin dejar de batir y aumentando progresivamente la velocidad.

 
Seguiremos batiendo durante 10 ó 15 minutos, echando a mitad del proceso, la sal y una cucharada de yuzu.
Una vez que tenemos una especie de merengue bien duro, habrá terminado el proceso de batir. Entonces, echaremos la mezcla en un molde enharinado o cubierto con una capa de azúcar glas.


Sobre la mezcla, echaremos igualmente azúcar glas y taparemos con papel vegetal o film transparente, dejando reposar durante al menos doce horas.

 
Cuando haya pasado el tiempo de reposo, desmoldaremos con cuidado y cortaremos en cuadrados o con la forma que más nos guste.


Cada trozo hay que pasarlo todavía por azúcar glas, bañándolo bien, pero acto seguido, sacudiendo todo exceso de azúcar, con la ayuda de un colador, por ejemplo.


Y ya tenemos nuestras nubes de yuzu.


Son bonitas para regalar, para compartir, para jugar a los sabores.



Asadas, en el tazón de chocolate o leche, combinadas con otros ingredientes…

Sólo por las múltiples posibilidades que encierran, me han conseguido conquistar, lo confieso, aunque sigan siendo muy dulces y probablemente no demasiado saludables.



He estado también ensayando otros sabores, con bergamota por ejemplo, y con sirope de granada en lugar de sirope de maíz. Son muchos los experimentos que están esperando.
Deciros que a nadie le amarga un dulce y que estas suavecitas nubes, aunque sea para de vez en cuando, son una golosina gourmet. 


¿Las probarás?........

domingo, 27 de mayo de 2012

Bacalao al caramelo de kumquat


                                                                              

Exquisito.

Así se definiría el sabor de este bocado que hoy os traigo,  siguiendo con las recetas de cítricos inauditos, que acabo de introducir en mi cocina gracias a Sol, de La Cocina del Huerto




Esta vez le tocó el turno al Kumquat una especie de naranja enana, cuya piel es dulce y aromática, con un interior un tanto ácido y pocas semillas.
Originario de China, se introdujo en Europa durante el siglo XIX.
A pesar de mi desconocimiento de este fruto, el kumquat es usado ampliamente en la cocina de Hong Kong por ejemplo, en donde se realizan mermeladas y almíbares deliciosos con este cítrico.
También se consume como fruta fresca en muchos países y hasta en perfumería o como planta ornamental,  por lo bonito que resulta el árbol y su floración.




Pero yo no lo había cocinado nunca. Por tanto, esta es mi primera receta con kumquat. Se trata de la adaptación de una preparación que suelo hacer con naranja. El resultado me ha parecido extraordinario.

Comenzaremos con la salsa o lo que he llamado: caramelo de kumquat.

jueves, 24 de mayo de 2012

Fabricación de cerveza artesanal. II parte: El embotellado


                                                                                                             
Retomamos la fabricación de cerveza. En la primera parte, el día 14/5/2012,  dejamos el bidón de fermentación en la penumbra, a una temperatura entre 18 y 24 grados centígrados.
A las 24 horas, la válvula de fermentación, comenzó a tener actividad. Durante dos días estuvo muy burbujeante, haciendo incluso ruido y sin parar. Después la actividad fue disminuyendo, burbujeaba sí, pero no tan seguido ni tan rápido.
Hice una primera medición de la densidad, pero estaba demasiado alta y seguimos a la espera. Sólo muy de vez en cuando, burbujeaba por entonces.
Así se mantuvo hasta el domingo día 20 de Mayo en que la actividad parecía haber cesado por completo.
Tomé la densidad el lunes día 22  y era de 9,  la correcta teniendo en cuenta que el rango apropiado es de 5 a 14.
El 23 volví a tomar la densidad y no había variado nada, así que era el momento de embotellar

Aunque yo creía que la parte más laboriosa estaba hecha, me equivocaba, la del día 23 era sin duda, la que más tiempo y atención requería.
Primero había que esterilizar todo lo que íbamos a usar, a saber:

El cubo de  embotellado
El tubo trasvasador de líquidos
El tubo rígido de embotellado
El cepillo limpia botellas
Las chapas
Las botellas (60 botellas). 


De nuevo, como hacíamos el otro día, llenamos el cubo de embotellado con 10/12 litros de agua y echamos medio botecito del polvo esterilizador (una cucharadita por litro).
Removemos con la espátula y ponemos a esterilizar todo lo que vamos a usar, a excepción de las botellas, que llevarán su propio tratamiento.
O sea, que en el cubo, dejamos durante 5 minutos: los tubos, el cepillo y las chapas.

Por otra parte, las botellas primero las tendremos que lavar con agua y jabón, ayudados de la escobilla.



Aclaramos con agua limpia y entonces, las llenamos, con ayuda del grifo que tiene el cubo,  de líquido esterilizante, una por una.

domingo, 20 de mayo de 2012

Sólo para Sibaritas


                                                                                          



La estrella de estas exquisiteces, es la flor de esta planta llamada:  Mesembryanthemum crystallinum
  o también, más familiarmente: Anémona de tierra.

viernes, 18 de mayo de 2012

Pastas de Calamondin: Sol del Mediterráneo


                                                                                                             

Basada en la receta de los bechkitos marroquíes, hago esta receta con Calamondín, un fruto recién descubierto en mi cocina.

La responsable de este y otros descubrimientos, que me tienen como a una niña con zapatos nuevos, ha sido Sol, del blog La cocina del Huerto.
Sol me ha regalado esta semana un festival de cítricos y otras cosas, absolutamente interesantes y  novedosas, al menos para mi cocina, como decía. Son cítricos y plantas rescatadas, reencontradas, que se cultivan en su huerto y que su hijo, Santiago Orts Premio Nacional de Gastronomía, está introduciendo en alta cocina junto al cocinero  Rodrigo de la Calle.

Como podréis imaginar el regalito es como para estar entusiasmada como lo estoy, ansiosa por probarlo todo y de todas las maneras posibles, ávida por inventar, por adaptar, por experimentar, que en definitiva es lo que más me gusta del mundo mundial.

Fui destapando estos regalos como si fuera el día de mi cumpleaños:

Calamondin




Limequat




Kunquat




Cidra




Anémona de tierra




Y algunos polvos mágicos…






Además de sus mermeladas y bueno, seguro que de algo me olvido, pero ya os digo, una especie de cofre del tesoro para cualquier aficionado a la cocina, que de verdad le agradezco un montón a mi “nueva” amiga Sol (ella sabe del entrecomillado).

Seguramente las próximas entradas en este blog, vengan marcadas por este descubrimiento, porque no pienso dejar que nada de esto me pase desapercibido y voy a experimentar unas cuantas recetas.






Comenzamos con estas pastas delicadas y crujientes, que han sido marcadas con un profundo aroma de calamondin.